Debes saber

Argumentos provida ¬ŅPor qu√© deber√≠as ser provida si eres cristiano?

“Si aceptamos que una madre puede matar incluso a su propio hijo, ¬Ņc√≥mo podemos decirle a otras personas que no se suiciden?” -Santa Teresa de Calcuta

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La vida comienza desde la concepción

La evidencia científica está clara, un ser humano biológicamente identificado como distinto e individual, está presente desde el momento de la concepción. Esto es irrefutable. Lo que se ha formado en el vientre de la madre, no es una parte de su tejido. El aborto es el fin intencional de una vida humana individual. Hoy sabemos con certeza que la vida humana comienza en el momento de la concepción y debe de ser protegida desde ese instante.

El acabar con la vida existente en el vientre, es terminar con el “yo” que hubiera estado conciente de ella luego. La ausencia de lo que significa la conciencia en el vientre, as√≠ como en cualquier otra etapa de la vida, no significa que la persona no est√° presente. Lo mismo sucede con una persona mentalmente deficiente, dormida o en estado de coma. Esto no significa que “Carlos” o “Marta” han dejado de ser personas humanas. La continuaci√≥n de la personalidad es la misma que la continuaci√≥n de la vida humana, de otra manera estaremos reducidos il√≥gicamente a que esto depende del ser humano, el decidir cuando comienza la personalidad.

Desde el punto de vista teol√≥gico se puede demostrar que en la “Didach√©” (Ene√Īanza de los Doce Ap√≥stoles Siglo 2) y en otros escritos antiguos ya se condenaban el aborto y el infanticidio. La Iglesia nunca ha tenido otro criterio distinto a este.

Evidencia bíblica

El respeto por lo sagrado de la vida en el √ļtero se origina en las ra√≠ces jud√≠as del cristianismo. El antiguo mundo jud√≠o era muy diferente de las culturas circundantes de Palestina, donde el infanticidio, el sacrificio infantil y el aborto no eran infrecuentes, y en algunos casos prevalec√≠an. Para el pueblo jud√≠o de aquellos tiempos y los jud√≠os ortodoxos hasta el d√≠a de hoy, toda la vida humana tiene como autor al √ļnico Dios cuyo poder creativo produce al ni√Īo en el √ļtero de la madre y lo lleva paso a paso a la vida plena. La revelaci√≥n del Antiguo Testamento, que la Iglesia hered√≥ y acept√≥, da evidencia clara de que la vida en el √ļtero se consideraba sagrada.

Moisés proclamó:

“Cuando escuches la voz del Se√Īor, tu Dios, todas estas bendiciones vendr√°n sobre ti y te abrumar√°n: ¬°que seas bendecido en la ciudad y bendecido en el pa√≠s! ¬°Bendito sea el fruto de tu vientre, el producto de tu tierra y la descendencia de tu ganado, el problema de tus reba√Īos y la cr√≠a de tus reba√Īos! ¬°Bendito sea tu contenedor de granos y tu taz√≥n para amasar! ¬°Que seas bendecido al entrar y bendecido al salir!” (Dt 28, 2-6).

El √°ngel le dijo a la madre de Sampson:

“En cuanto al hijo que concebir√°s y dar√°s a luz, ninguna cuchilla de afeitar le tocar√° la cabeza, porque este ni√Īo debe ser consagrado a Dios desde el vientre” (Jueces 13, 5).

Job dijo:

“¬ŅNo lo hizo el que me hizo en el vientre? ¬ŅNo nos form√≥ el mismo antes de nuestro nacimiento?” (Jb 31, 15).

En el Salmo 139, 13 leemos:

“En verdad has formado mi ser m√°s √≠ntimo; me tejiste en el vientre de mi madre”.

El Antiguo Testamento también testifica cómo Dios había marcado especialmente a las personas para un papel importante de liderazgo desde el primer momento de sus vidas:

“Amado de su pueblo, querido por su Creador, dedicado desde el vientre de su madre, consagrado al Se√Īor como profeta , era Samuel, el juez y sacerdote” (Sir 46, 13).

El profeta Isaías proclamó:

“Esc√ļchenme, oh costas, escuchen, pueblos lejanos. El Se√Īor me llam√≥ desde el nacimiento, desde el vientre de mi madre. Me dio mi nombre. Hizo de m√≠ una espada afilada y me ocult√≥ a la sombra de Sus brazos. Me hizo una flecha pulida; en su carcaj me escondi√≥. Eres mi sirviente, me dijo, Israel, a trav√©s de quien muestro mi gloria. Aunque pens√© que hab√≠a trabajado en vano, y por nada, in√ļtilmente gast√© mi fuerza, pero mi recompensa est√° con el Se√Īor, mi recompensa est√° con mi Dios”.

Por supuesto, algunas interpretaciones rab√≠nicas posteriores permitieron excepciones para el aborto, pero no hubo una justificaci√≥n consistente o prevaleciente. La ense√Īanza jud√≠a primordial confirm√≥ la santidad de la vida del feto.

La posición de la Iglesia

El mundo grecorromano en la √©poca de nuestro Se√Īor y en el que creci√≥ el cristianismo permiti√≥ el aborto y el infanticidio. En la ley romana, los dos actos realmente no se distingu√≠an porque un beb√© no ten√≠a estatus legal hasta que lo aceptaba el padre de familia, el jefe de la familia; hasta que lo aceptaran, el beb√© no era una persona que pudiera ser destruido. En algunas partes del Imperio Romano, el aborto y el infanticidio eran tan frecuentes que las tasas de reproducci√≥n estaban por debajo del nivel de crecimiento cero. Tristemente la mayor√≠a de los pa√≠ses europeos enfrentan una situaci√≥n similar hoy debido a la anticoncepci√≥n y el aborto.

Sin embargo, los cristianos confirmaron la santidad de la vida del feto, no solo por la revelaci√≥n del Antiguo Testamento como se cita, sino tambi√©n por el misterio de la encarnaci√≥n. Los primeros cristianos, como todav√≠a lo hacemos, cre√≠an que Mar√≠a hab√≠a concebido por el poder del Esp√≠ritu Santo y, a trav√©s de ella, Jesucristo, segunda persona de la Sant√≠sima Trinidad, consustancial con el Padre y Dios verdadero, se convirti√≥ tambi√©n en un hombre verdadero. Ning√ļn cristiano fiel negar√≠a jam√°s que Jes√ļs fue una persona verdadera cuya vida fue sagrada desde el primer momento de su concepci√≥n en el vientre de su bendita Madre Mar√≠a.

La historia de la visita atestigua a√ļn m√°s la santidad de la vida en el √ļtero y la personalidad del ni√Īo por nacer:

“Entonces Mar√≠a emprendi√≥ el camino de prisa a la ciudad de Jud√°, donde entr√≥ a la casa de Zacar√≠as y salud√≥ a Isabel. Cuando Isabel escuch√≥ el saludo de Mar√≠a, el beb√© salt√≥ a su vientre. Isabel del se llen√≥ de Esp√≠ritu Santo y grit√≥ en voz alta: “Bendita t√ļ entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¬ŅQui√©n soy yo para que la madre de mi Se√Īor venga a m√≠? En el momento en que tu saludo son√≥ en mis o√≠dos, el beb√© salt√≥ de alegr√≠a en mi vientre. Bendita es la que ha cre√≠do que las palabras del Se√Īor para ella se cumplir√≠an” (Lc 1, 39- 45)

Dada la revelaci√≥n del Antiguo y Nuevo Testamento, con especial √©nfasis en el misterio de la encarnaci√≥n, la Iglesia Cat√≥lica Romana ha condenado la pr√°ctica del aborto. Varios ejemplos de ense√Īanza que abarcan los primeros trescientos a√Īos de nuestra Iglesia incluyen los siguientes: La “Didach√©” (“Las Ense√Īanzas de los Doce Ap√≥stoles”, c. 80 DC) afirm√≥: “No procurar√°s abortar. No destruir√°s el ni√Īo reci√©n nacido”. La “Ep√≠stola de Bernab√©” (138) tambi√©n conden√≥ el aborto.

Athenagoras (177) en su “A Plea on Behalf of Christian” (una defensa contra el paganismo) enfatiz√≥ que los cristianos consideran como asesinos a aquellas mujeres que toman medicamentos para abortar; condena al asesino de ni√Īos, incluidos los que a√ļn viven en el vientre de su madre” donde ya son objeto del cuidado de la divina providencia”. Tertuliano, (197) en su “Apologeticum” tambi√©n afirm√≥: “Prevenir el nacimiento es un asesinato anticipado; No importa si uno destruye una vida ya nacida o la elimina en su etapa naciente. El que ser√° hombre ya es uno”. En el a√Īo 300, el Consejo de Elvira, un consejo de la iglesia local en Espa√Īa, aprob√≥ una legislaci√≥n espec√≠fica que condena el aborto (Canon 63).

Despu√©s de la legalizaci√≥n del cristianismo en 313, la condena contra el aborto se mantuvo. Por ejemplo, San Basilio en una carta al obispo Anfiloquio (374) pronuncia claramente las ense√Īanzas de la Iglesia: “Una mujer que ha destruido deliberadamente un feto debe pagar la pena por asesinato” y “Aquellos que tambi√©n dan drogas que causan abortos son asesinos mismos, as√≠ como aquellos que reciben el veneno que mata al feto”.

Si bien podr√≠an ofrecerse muchos otros ejemplos, el punto clave es que la Iglesia Cat√≥lica Romana desde el principio ha mantenido la santidad de la vida del feto y condenado el acto de aborto directo. Oponerse a esta ense√Īanza contradice la revelaci√≥n de la Sagrada Escritura y la tradici√≥n cristiana.

Es un sacrificio sat√°nico

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El aborto es un sacrificio

“S√© que el aborto es un sacrificio sat√°nico” –Zachary King

Zachary King, ex brujo de alto rango sat√°nico, que se convirti√≥ hace unos a√Īos, advierte que la lucha contra la matanza de ni√Īos en el vientre materna no debe plantearse s√≥lo con herramientas pol√≠ticas o legislativas, sino con armas espirtuales.

“Si deseas obtener la aprobaci√≥n de Satan√°s, para que te d√© algo que quieres, matar a alguien es el mejor camino. Es la m√°xima ofrenda a Satan√°s; que mates a un no nacido es su m√°ximo objetivo”.

Tambi√©n confiesa que “en cada maleficio realiz√°bamos un aborto‚Ķ Cuanto m√°s grande sea lo que pidas al diablo, m√°s tienes que hacer para que el diablo te lo otorgue‚Ķ Los maleficios exigen abortar un beb√©”.

“Todo aborto es un sacrificio en el altar de Satan√°s”. -Padre Gabriele Amorth

Consecuencias espirituales del aborto

El aborto es simplemente el aut√≥grafo del demonio en el √ļtero de las mujeres, porque √©l es el primer abortista. -Padre L√©o

Ya se conocen las consecuencias psicológicas devastadoras que tiene un aborto, pero en este artículo sólo tocaremos la parte espiritual.

Muchos sacerdotes se dedican actualmente a realizar liberaciones. Un caso recurrente es la liberación a mujeres que se han practicado abortos.

El padre Bernardo Moncada, sacerdote colombiano, comenta que durante la liberaci√≥n de una mujer oprimida, el demonio le dijo “Yo estoy en esta mujer por el aborto. Cada vez que una mujer aborta ese vientre se convierte en mi casa. Toda mujer que aborta, su vientre queda oscurecido. Es una cuna de muerte donde yo habito. Es cuna de muerte y es casa para m√≠. Y todo hijo que nace despu√©s de un aborto, nace atado. Y por eso es que hay homosexuales, lesbianas, esquizofrenia y enfermedades mentales… Toda persona que aborta, sus hijos est√°n enfermos, porque nacen encadenados a m√≠”.

Para un cristiano, toda esta información es de gran importancia y se debe tomar en cuenta. No podemos dejar de lado la gravedad de un aborto y las consecuencias que trae para el alma de una persona. Por supuesto, debemos saber que el aborto es un pecado que como todos se perdona bajo la confesión con un sacerdote, pero en la mayoría de los casos se recomienda además solicitar una liberación.

Deber cristiano

Nosotros como cristianos cat√≥licos debemos orar por un cambio de opini√≥n en todos los ciudadanos y ense√Īar y defender con valent√≠a la santidad de la vida humana, particularmente la de los indefensos e inocentes ni√Īos no nacidos. Adem√°s, debemos tener en nuestras oraciones a todos los no nacidos para que sean protegidos por la Sangre de Jes√ļs, a los beb√©s que ya fueron abortados, para que sean acogidos por Pap√° Dios, aunque √Čl los recibe de igual manera. Debemos orar por las madres que est√°n siendo tentadas de abortar y por aquellas que ya abortaron para que encuentren paz y consuelo y se acerquen a la confesi√≥n.

La mejor manera de rezar por todas estas intenciones es a través del Santo Rosario.

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Fuentes:

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