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Devoción de los cinco primeros sábados

Devoción de los cinco primeros sábados
Devoción de los cinco primeros sábados

La historia de los cinco primeros sábados del mes

El 13 de mayo de 1917, Nuestra Señora mencionó por primera vez la devoción a su Inmaculado Corazón a los niños de Fátima diciendo: “Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os digo, muchas almas se salvarán y habrá paz”.

El 10 de diciembre de 1925, Nuestra Señora se apareció a Lucía detallando cómo se debía practicar la devoción a su Inmaculado Corazón. Estas palabras son del propio relato de Sor Lucía:

“…a su lado, elevado sobre una nube luminosa, estaba un niño. La Santísima Virgen apoyó la mano sobre su hombro, y al hacerlo le mostró un corazón rodeado de espinas, que tenía en la otra mano. Al mismo tiempo, el Niño dijo: “Tened compasión del Corazón de vuestra Santísima Madre, cubierto de espinas, con que los hombres ingratos lo traspasan a cada momento, y no hay quien haga acto de reparación para quitárselas.”

Entonces la Santísima Virgen dijo:

“Mira, hija mía, mi Corazón, rodeado de espinas con que los hombres ingratos me traspasan a cada momento con sus blasfemias e ingratitudes. Tú al menos trata de consolarme y di que prometo asistir en la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos los que, el primer sábado de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen cinco decenas del Rosario, y me hagan compañía durante quince minutos mientras meditan los quince misterios del Rosario, con la intención de hacer reparación para mí”.

Cómo practicar la devoción de los cinco primeros sábados

  1. Confesión: Hacer una buena confesión durante los 8 días anteriores al primer sábado con la intención de ofrecer reparación por las ofensas contra el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora. La confesión debe repetirse durante 5 meses consecutivos, sin interrupción, de lo contrario debe volver a coemnzar.
  2. Comunión: Debes asistir a la Santa Misa y recibir la Sagrada Comunión con la intención de ofrecer reparación por las ofensas contra el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora. La Comunión debe recibirse el primer sábado del mes.
  3. Recitar 5 decenas del Santo Rosario con la intención de reparar el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora
  4. 15 minutos de meditación sobre los misterios del Santo Rosario. Acompaña a Nuestra Señora meditando los misterios del Santo Rosario. Esto se puede hacer leyendo los textos bíblicos de los misterios del Santo Rosario pensando lentamente en su contenido. Podrías meditar en un misterio durante 15 minutos al final de la oración como lo hacía sor Lucía. Esta meditación se suma al rezo del Rosario.
  5. Rezar la oración al Inmaculado Corazón de María para concluir la devoción (los hemos proporcionado al final de este artículo) 👇

¿Por qué cinco sábados?

Nuestro Señor le dijo a Sor Lucía que los 5 Sábados representan las ofensas contra el Inmaculado Corazón de María.

“Hija mía, la razón es simple. Hay cinco tipos de ofensas y blasfemias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María». (29 de mayo de 1930)

  • Blasfemias contra la Inmaculada Concepción
  • Blasfemias contra Su Virginidad
  • Blasfemias contra su Divina Maternidad, al negarse al mismo tiempo a reconocerla como Madre de los hombres
  • Las blasfemias de los que públicamente pretenden sembrar en el corazón de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio a esta Madre Inmaculada
  • Las ofensas de quienes la ultrajan directamente en sus santas imágenes.

He aquí, hija mía, la razón por la que el Inmaculado Corazón de María me inspiró a pedir este pequeño acto de reparación.

Confesión

Sor Lucía aclaró qué se debe hacer si no se puede confesar el primer sábado del mes:

-¡Jesús mío! Muchas almas encuentran difícil confesarse el sábado. ¿Permitirás que una confesión dentro de ocho días sea válida?

Él respondió:

Sí. Incluso puede hacerse más tarde, siempre que las almas estén en estado de gracia cuando me reciban el primer sábado y que hayan tenido intención de reparar al Sagrado Corazón de María.

– ¡Jesús mío! ¿Y los que se olvidan de formular esta intención?

Pueden formularla en la próxima confesión, aprovechando su primera oportunidad de ir a confesarse. (15 de febrero de 1926)”

Comunión

Durante una revelación de Nuestro Señor el 29 de mayo de 1930, Sor Lucía aclaró lo que se debe hacer si todas las condiciones para la devoción, como la recepción de la Sagrada Comunión, no se pueden cumplir el primer sábado.
Nuestro Señor dijo: “La práctica de esta devoción será igualmente aceptada el domingo siguiente al primer sábado, cuando, por justas razones, Mis sacerdotes lo permitan”.

Actitud espiritual hacia la devoción

Nuestra Señora prometió que Ella “asistiría en la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación” a las almas que cumplan con los primeros cinco sábados. Sin embargo, es importante que el deseo de consolar el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora reparando y creciendo en santidad sea la principal motivación para la práctica. Para subrayar este hecho, Nuestro Señor le dijo a sor Lucía:

“Es verdad, hija mía, que muchas almas comienzan los Primeros Sábados, pero pocas los terminan, y las que los completan, lo hacen para recibir las gracias que por ello se prometen. Más me agradaría que hicieran Cinco con fervor y con intención de reparar el Corazón de vuestra Madre celestial, a que hagan Quince, de manera tibia e indiferente…” (15 de febrero de 1926)

Reparación Sabatina en honor del Corazón de María

¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro santísimo Nombre y vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro, que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar con este acto de amor y rendimiento, que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia. Aceptad, oh Corazón Inmaculado esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, oh Corazón amabilísimo, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

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Fuentes: mdrevelation.org

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