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No sé qué hacer con mi vida, ¿qué quiere Dios de mí?

¿Qué hacer con mi vida?
¿Qué hacer con mi vida? ¿Qué quiere Dios de mí?

¿Qué hacer con mi vida? Muchas veces nos encontramos con esta pregunta en distintas etapas de nuestra vida, independiente de la edad o la situación que estemos viviendo. Sucede que a veces nos preguntamos si vamos por el camino correcto, si estamos llevando a cabo nuestra misión en esta vida y lo más importante: si estamos haciendo la voluntad de Dios. De darnos cuenta que no es así, nos preguntamos cómo saber cuál es Su voluntad, y nos hacemos un lío si no nos enteramos rápidamente.

Pues bien, Dios nos envió a este mundo con una misión y por un propósito. Misiones hay muchas, cada uno tiene la o las suyas. Propósito hay uno sólo y ese es llegar al Cielo, lo mismo para todas las almas.

Cómo saber mi misión en esta vida

Dios nos dio vida con un propósito, para cumplirlo, nos trazó un camino, esa es nuestra misión, y para llevar a cabo nuestra misión nos dio herramientas muy importantes, los cuales yo llamo dones, también conocidos como talentos. Esas son habilidades y cualidades que tenemos para hacer lo que nos pide, y además de eso, nos dejó algo escrito en el corazón, y es el amor que sentimos a aquel don que nos dio.

Entonces la pregunta se responde retrocediendo sobre estos pasos. Muchos buscan su propósito sin saber cuál es, intentan saber cuál es su misión sin éxito. Lo que debemos hacer es ir a nuestro corazón y nuestros dones y averiguar allí qué es lo que sabemos hacer y qué amamos hacer. Dios no nos pedirá algo que esté fuera de nuestras capacidades o que detestemos hacer. Él ha grabado en nuestro corazón eso que es nuestra misión.

Fuera de la vida cristiana es muy difícil encontrar respuesta a estas preguntas porque no conocemos el verdadero propósito del ser humano.

Cuáles son mis dones

Los dones son aquellas habilidades que tenemos prácticamente desde siempre, esas cosas que hacemos que nunca nadie nos enseñó y que incluso no sabemos cómo las hacemos, simplemente estaban allí cuando nacimos. No es un don comer, que siempre supimos de alguna forma cómo hacerlo (desde la lactancia), porque eso todos lo hacen. Los dones son esas habilidades que no todos tienen, y que para otras personas presentan mucha más dificultad.

También es un don cuando algo se es aprendido de forma muy rápida, como si ya hubieramos sabido cómo hacerlo.

Qué quiere Dios de mí

Debes empezar por esta pregunta: ¿Qué quieres tú? Lo que Dios quiere de ti, lo ha grabado en tu corazón, y por lo tanto es parte de tus deseos.

Puede ser que quieras muchas cosas en tu vida, y que muchas de ellas no estén de acuerdo a la vida cristiana, por ejemplo “quiero mucho dinero”, etc. Es fácil confundirse, por eso nos hacemos todas estas preguntas, pero para encontrar la verdadera respuesta debemos estar en amistad con Dios. No podemos encontrar las respuestas si no hemos tenido momentos de oración, si no hemos asistido a misa, o si estamos en pecado mortal.

Pasos para saber qué quiere Dios de mí

  • Confiésate si estás en pecado. Si no sabes si estás en pecado, haz un examen de conciencia o habla con un sacerdote.
  • Ve a misa al menos los domingos y comulga si te corresponde.
  • Ora todos los días aunque sea durante unos minutos.
  • Procura leer la Biblia. Si no sabes por dónde empezar, empieza por el evangelio.

¿Por qué es necesario seguir primero estos pasos?

Porque cuando no estamos en amistad con Dios, o cuando somos cristianos tibios, solemos sentir deseos mundanos, por ejemplo, podemos creer que lo que más nos gusta es jugar un videojuego, o ir a comer comida chatarra con los amigos. Y necesitamos que el Espíritu Santo haga limpieza de todas esas cosas en nosotros y nos permita discernir correctamente.

Luego, haz las siguientes preguntas:

  • ¿Qué me gusta hacer?
  • De esas cosas que me gusta hacer, ¿qué cosas se me dan muy fácil?
  • ¿Qué cosas aprendí muy rápido o nadie nunca me enseñó?
  • ¿Qué es lo que más amo hacer?

Puede que de todo lo que nos gusta o sabemos hacer, aún no sepamos qué es lo que más amamos. Bien, eso es normal, y es bastante fácil saber la respuesta. Piensa en qué cosa harías sin recibir nada a cambio, y por el resto de tu vida, sin sentir que desperdiciaste tu vida. Puede ser una o más cosas.

Te daré un ejemplo de posibles respuestas:

  • ¿Qué me gusta hacer?

R: Cuidar el jardín, andar en bicicleta, escribir historias, cantar

  • De esas cosas que me gusta hacer, ¿qué cosas se me dan muy fácil?

R: Andar en bicicleta y escribir historias. La jardinería la aprendí de mi abuela y aún me cuesta un poco.

  • ¿Qué cosas aprendí muy rápido o nadie nunca me enseñó?

R: Escribir historias y cantar, a andar en bicicleta me enseñó mi papá.

  • ¿Qué es lo que más amo hacer?

(Recuerda que aquí nos preguntamos qué cosa harías sin recibir nada a cambio, y por el resto de tu vida, sin sentir que desperdiciaste tu vida)

R: Escribiría historias y cantaría sin recibir nada a cambio por el resto de mi vida.

Esto no significa que aquello que elijas debes hacerlo siempre sin recibir nada a cambio. Todos sabemos que de algo debemos vivir. Y por eso tenemos dos bendiciones importantes: el trabajo y la Providencia divina. Ambos nos darán un buen pasar a través de nuestros dones o talentos si los ponemos al servicio de Dios.

Cómo le sirvo a Dios con mis talentos

Nos ponemos al servicio de Dios cuando servimos a nuestros hermanos.

Siguiendo el caso de más arriba, esta persona ha descubierto que ama cantar y escribir historias. Puede que actualmente se dedique a otra cosa, por ejemplo, trabaja como vendedor en una tienda de calzado y se siente estancado, vacío, o quizá es profesor y es feliz trabajando como profesor, pero le falta en su vida aquello que más ama, y al descubrir esto se pregunta cómo lo pongo al servicio de Dios.

Pues bien, podemos vivir de lleno en ello o complementar con aquello que ya estamos haciendo. Supongamos que nos encontramos frente a un profesor. Acaba de descubrir que ama cantar y escribir historias. Seguro desde siempre lo ha hecho al menos como hobbie. Desde ahora en adelante puede ayudar en la evangelización de sus alumnos a través de la música, en su caso el canto, o a través de la narración de historias.

Dios siempre nos pone en el lugar correcto, no es coincidencia que nuestro personaje sea profesor.

O quizá es un doctor, y decide cantar algunas canciones a sus pacientes y alegrarles el día, y escribir historias para repartirlas en el piso de pediatría para entretener a los niños.

También podemos ponernos al servicio de Dios acercándonos a la Iglesia, siendo parte activa de ella, por ejemplo en este caso, cantar en el coro, escribir historias para complementar las catequesis… un sinfín de cosas. La imaginación no tiene limites.

Cómo saber si algo es voluntad de Dios

Hay ciertos tips que se pueden usar para más o menos discernislo. Sabemos que debemos pedir discernimiento al Espíritu Santo en oración pero podemos tomar en cuenta también lo siguiente:

Si me aleja de Dios o no me acerca a Él no es Su voluntad.

Otro tip importante lo aprendí de Juan Manuel Cotello, directo de cine católico, quien contó que él realiza la siguiente “técnica”. Y sirve para cuando estás entre dos opciones.

  1. Le dices al Señor que harás la opción A
  2. Le dices al Señor que harás la opción B

La que te da más paz es la respuesta correcta

Otras recomendaciones

  • Visita al Santísimo y preguntarle directamente qué quiere para ti. Para esto te recomiendo leer Baño de luz, libro del padre Darío Betancourt que si bien fue escrito para encontrar sanación, te pueden servir los consejos también para encontrar la respuesta que estás buscando.
  • Pide mucho discernimiento al Espíritu santo. Debes orar y en lo posible ayunar para que el Señor deposite las respuestas en tu corazón. En muchas ocasiones te puede responder de formas realmente claras.
  • Pide dirección espiritual. Acércate a tu párroco y coméntale que deseas dirección espiritual para que te ofrezca una solución. Al fin y al cabo el que obedece, dicen, nunca se equivoca.
  • Recibir los sacramentos: Confesión, Eucaristía, para estar en total amistad con Dios.

Estos consejos son tips que a mí me han ayudado mucho y los he ido descubriendo al andar mi camino, y no necesariamente son lo idóneo para todos, pero te animo a hacer la prueba a ver qué tal.

Ante cualquier duda puedes escribirme a contacto@rezoelrosario.com

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