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ROSARIO A LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTOC√ļbrete con la precios√≠sima Sangre de Cristo

Novena a la Virgen de F√°tima

Novena a la Virgen de F√°tima
Novena a la Virgen de F√°tima

Esta es la Novena a la Virgen de F√°tima, y suele rezarse durante los nueve d√≠as anteriores a la fiesta el 13 de mayo (del 4 al 12 de mayo de cada a√Īo).

Cómo rezar la Novena a la Virgen de Fátima:

    • Se√Īal de la Cruz
    • Ofrecimiento para todos los d√≠as:

¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

¬°Oh sant√≠sima Trinidad, Padre, Hijo y Esp√≠ritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el precios√≠simo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Se√Īor Jesucristo, presente en todos los tabern√°culos del mundo, en reparaci√≥n de los ultrajes con que El es ofendido; y por los m√©ritos infinitos de su Sant√≠simo Coraz√≥n e intercesi√≥n del Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a, os pido la conversi√≥n de los pecadores.

  • Oraci√≥n preparatoria:

Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

  • Oraci√≥n del d√≠a:

Madre, danos la gracia de un sincero dolor por los pecados cometidos.

¡Oh santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores!, que apareciendo en Fátima, dejaste transparentar en vuestro rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que os causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a vuestro Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia. Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a vuestro Divino Hijo y a vuestro Corazón Inmaculado.

Madre, danos la gracia de apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos.

¬°Oh sant√≠sima Virgen Mar√≠a, Madre de la divina gracia, que vestida de n√≠vea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, ense√Ī√°ndonos as√≠ cu√°nto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Conc√©denos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condici√≥n de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.

Madre, danos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento

¬°Oh sant√≠sima Virgen Mar√≠a, vaso insigne de devoci√≥n!, que te apareciste en F√°tima teniendo pendiente de vuestras manos el santo Rosario, y que insistentemente repet√≠as: ¬ęOrad, orad mucho¬Ľ, para alejar por medio de la oraci√≥n los males que nos amenazan. Conc√©denos el don y el esp√≠ritu de oraci√≥n, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haci√©ndolo todos los d√≠as, para as√≠ poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida y a la uni√≥n feliz con √Čl en la otra.

Madre, danos el espíritu de veneración y docilidad hacia el sumo pontífice.

¬°Oh sant√≠sima Virgen Mar√≠a, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de F√°tima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneraci√≥n y amor hacia √©l, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra. Infunde tambi√©n a nosotros el esp√≠ritu de veneraci√≥n y docilidad hacia la autoridad del Romano Pont√≠fice, de adhesi√≥n inquebrantable a sus ense√Īanzas, y en √©l y con √©l un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos.

Madre, echa sobre nuestras almas una mirada de compasión y remédialas con tus manos.

¡Oh santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.

Madre, infunde en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor de Dios.

¬°Oh sant√≠sima Virgen Mar√≠a, refugio de los pecadores!, que ense√Īaste a los pastorcitos de F√°tima a rogar incesantemente al Se√Īor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que m√°s almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasi√≥n por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversi√≥n.

Madre, encomendamos a tu maternal corazón a todas las almas que padecen en el purgatorio.

¬°Oh sant√≠sima Virgen Mar√≠a, Reina del purgatorio!, que ense√Īaste a los pastorcitos de F√°tima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las m√°s abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Coraz√≥n todas las almas que padecen en aquel lugar de purificaci√≥n, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las m√°s abandonadas y necesitadas; al√≠viales sus penas y ll√©valas pronto a la regi√≥n de la luz y de la paz, para cantar all√≠ perpetuamente vuestras misericordias.

Madre, concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica del rezo del rosario.

¬°Oh sant√≠sima Virgen Mar√≠a!, que en vuestra √ļltima aparici√≥n te diste a conocer como la Reina del Sant√≠simo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoci√≥n como el remedio m√°s seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, as√≠ p√ļblicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redenci√≥n que se conmemoran en el rezo del Rosario, para as√≠ vivir siempre de sus frutos. Conc√©denos la gracia de ser siempre fieles a la pr√°ctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompa√Īando vuestros gozos, dolores y glorias, y as√≠ merecer vuestra maternal protecci√≥n y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.

Madre, danos la gracia de comprender tu mensaje de amor y misericordia.

¬°Oh sant√≠sima Virgen Mar√≠a, Madre nuestra dulc√≠sima!, que escogiste a los pastorcitos de F√°tima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Coraz√≥n misericordioso, y les propusiste la devoci√≥n al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvaci√≥n. Haced, ¬°oh Coraz√≥n de la m√°s tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesi√≥n y que lo practiquemos siempre con fervor; y as√≠ sea vuestro Coraz√≥n nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la uni√≥n con vuestro Hijo Jes√ļs.

  • Oraci√≥n final:

¬°Oh Dios, cuyo Unig√©nito, con su vida, muerte y resurrecci√≥n, nos mereci√≥ el premio de la salvaci√≥n eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del sant√≠simo rosario de la bienaventurada Virgen Mar√≠a, imitemos los ejemplos que nos ense√Īan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Se√Īor. Am√©n.

Ave María de Fátima

Puedes entonar esta canción cada día de la novena para alabar a nuestra santa Madre:

Letra:

El trece de mayo, la Virgen María
bajó de los cielos a Cova de Iría

Ave, ave, ave, María (bis)

A tres pastorcitos, la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón

Ave, ave, ave, María (bis)

Haced penitencia, haced oración
por los pecadores, implorad perdón.

Ave, ave, ave, María (bis)

El Santo Rosario, constantes rezad
y la paz del mundo el Se√Īor dar√°

Ave, ave, ave, María (bis)

De vuestros hijitos, oh Madre, escuchad
la tierna plegaria y dadnos la paz.

Ave, ave, ave, María (bis)

¡Qué llena de encantos se ofrece María!…
¡qué bella y qué pura en Cova de Iría!

Ave, ave, ave, María (bis)

El autor de la letra de este hermosa canci√≥n es el poeta Afonso Lopes Vieira, y la m√ļsica pertenece a Rui Coelho. El “Ave de Fatima” figuraba en el manual del peregrino ya en el a√Īo 1926.

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Fuente:

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